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Plaza de Santo Domingo

Entre Falsificadores y Cobradores: La Plaza de Santo Domingo.

La segunda plaza más importante del Centro Histórico de la Ciudad de México es la plaza de Santo DomingoLa aduana se ubica en este característico lugar y, por esta razón, fue tan concurrida durante años.

El antiguo edificio de la aduana (hoy oficinas de la Secretaría de Educación Pública) tiene una historia peculiar como muchos de los edificios que embellecen las calles del centro histórico.

 




 

Se dice que el edificio ya no daba abasto a la gran cantidad de comerciantes que diariamente pasaban por sus puertas. Presurosos por llevar sus mercancías a través de la colonia o a alguno de sus puertos: Veracruz o Acapulco. Por lo que decidieron hacer un edificio más grande. No obstante, al entonces prior del consulado, Don Juan Gutiérrez Rubín de Celis, tenía más interés en la vida social que en cualquier asunto comercial relacionado con su cargo.

Juan, derrochaba fortuna hasta que conoció a la hermosa joven Doña Sara García Somera Acuña, de quien quedó perdidamente enamorado y le pidió matrimonio al poco tiempo de conocerla. A la bella joven, no le terminaba de convencer su pretendiente, principalmente porque la vida de ociosidad que tenía no le era garantía de ningún futuro feliz en su matrimonio.

Pero la dama,  que también estaba enamorada y no quería decirle que no, le puso una condición: le dijo que se casaría con él si terminaba el nuevo edificio de la aduana en seis meses. El noble aceptó y contrató a todos los canteros, herreros y carpinteros de la ciudad –y arrendó decenas de negros– para día y noche construir la obra.

A pesar de contratar a todos los obreros, por la premura del tiempo, ningún arquitecto quiso comprometerse a dirigir la obra. Es por esto que él mismo se encargó de armar los planos.

Finalmente, tras gastar la mayor parte de su fortuna, terminó la obra poco tiempo antes de que el plazo expirara. Y la hermosa Doña Sara, admirada por el esfuerzo y la majestuosidad de la obra terminada, aceptó casarse con él.

Frente a la Aduana, de forma casi natural, se establecieron “escribanos”, “notarios”, personas con el oficio de redactar cualquier tipo de documento. Principalmente contratos y recibos. Sus principales clientes eran las decenas de personas que acudían a la aduana y necesitaban quién redactara los textos de los mismos trámites. A pesar de esto, la popularidad creció y no solamente elaboraban contratos comerciales, sino también cartas personales y varias de amor.

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El gremio se colocó en los portales al otro lado de la plaza de Santo Domingo y se le llamó desde entonces “el portal de los evangelistas”. 

Ahora bien, cualquiera diría que con la llegada de las nuevas tecnologías, este histórico lugar desaparecería, pero no lo ha hecho. Actualmente sigue siendo el centro de reproducción de documentos; pero no todos de forma ilícita. Seguramente has escuchado que cuando se burlan del título universitario de alguien le dicen que lo debió de haber sacado de Santo Domingo.

La razón de esta burla se basa en un hecho real, pues es en torno a esa plaza donde puedes falsificar ciertos documentos. Lo cierto es que dicha actividad no es nueva, pues se dice que fue en este lugar donde Fidel Castro obtuvo sus papeles falsos, que le permitieron moverse y preparar la revolución cubana.

Estas y más historias que albergan los edificios del Centro Histórico de la Ciudad de México, las puedes escuchar apasionadamente en alguno de los tours que Be México tiene para ti.

 

David Eduardo Vilchis Carrillo

@vilchis_carrillo

 

 



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